“Coworking es un espacio de trabajo compartido en el que el gestor aporta valor a la comunidad”.

Cuando en noviembre de 2015 definí coworking de esta manera creo que contribuí a solucionar uno de los problemas del sector: la falta de concreción sobre aquello que es coworking y lo que no és. Una falta de concreción que ha provocado que cualquier iniciativa se auto-califique como coworking y, por lo tanto, desvirtúe el concepto.

Coworking es, por un lado un espacio de trabajo compartido, como cualquier otra solución de trabajo flexible pero su factor diferencial es la incorporación de un equipo que aporta valor a esta comunidad. Esta aportación de valor puede darse de muchas formas distintas: el objetivo de esta aportación de valor debería ser que toda las personas que están en él crezcan a nivel profesional.

Hacer buen coworking significa poner a los coworkers en el centro de la ecuación, significa entender que nuestro éxito pasa por el suyo y que nuestra función no supone (sólo) ofrecer un espacio de trabajo en condiciones, sino que se trata de crear un ecosistema donde diferentes negocios puedan arraigar y florecer más rápidamente, con mayor fuerza y con un poco menos de esfuerzo. Podemos hacer esto porque creemos que es nuestra obligación al gestionar un coworking, podemos hacerlo porque nos sale del corazón o podemos hacerlo para no ser simplemente un commodity sino un activo fundamental para las personas que forman parte de nuestra comunidad.

El futuro

El futuro del coworking ofrece dos visiones muy diferentes que responden a necesidades distintas: una como solución para freelancers y pequeñas empresas a las que estos espacios les ofrezcan un valor añadido que va más allá de proporcionarles un espacio donde trabajar. Estos espacios deberán trabajar en profundidad su propuesta de valor y buscar alianzas con terceros para producir verdaderos ecosistemas de creación que para tener impacto y continuar siendo herramientas de transformación deberán crecer en dimensiones y propuesta de valor.

Por otro lado el coworking inmobiliario seguirá evolucionando al ritmo que evolucionan las empresas ofreciendo espacio flexible, disminución de costes operativos y financieros, reducción de la complejidad hasta convertirse en proveedores de soluciones inmobiliarias integrales mientras potencian el cross-selling y el upselling para maximizar sus beneficios.