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Creando una plataforma de talento femenino en México

By 14 febrero, 2019 junio 25th, 2019 No Comments
Ana Cecília Cárdenas y Marisse del Olmo

Mia Co-growing es un ecosistema pensado por y para mujeres, un espacio para emprender de manera diferente. Cuando hablas con las impulsoras del proyecto Ana Cecília Cárdenas y Marisse del Olmo sientes que el proyecto va mas allá de una “simple” iniciativa empresarial. Mia está concebida como una plataforma de talento femenino, y es precisamente esa aproximación, lo que hace que esté concebido de manera responsable e inclusiva. El proyecto nació como una empresa social que trata de obtener impacto social tangible.

La primera vida profesional de Ana Cecília y Marisse pivotó sobre temas sociales como la inmigración, desarrollo social, derechos humanos o derechos de la mujer. Sus historias se cruzan cuando ambas viviendo en New York coinciden en la Representación de Mexico para la ONU. Ana Cecília, de hecho, trabajó diversos años desde un WeWork y desde Neuehouse. Y es en este momento es cuando piensan en regresar a México para impulsar un proyecto que pueda acoger el talento femenino y ayude al país a avanzar.

La aproximación inclusiva reside en que en Mia los hombres no tienen vetado el acceso. De este modo, un proyecto liderado por una mujer puede tener empleados hombres, y cualquier hombre puede acudir a reuniones o eventos que se celebran en el espacio: “Si no permitiéramos el acceso a aquellos proyectos de mujeres que incluyen hombres estaríamos trabajando en contra del emprendimiento femenino. Sería discriminar y no es lo que buscamos”. Aquello que buscan sale a relucir en este mismo momento:”en Mexico hace mucha falta el conocernos entre mujeres que tenemos proyectos. Hay muchísimas mujeres que están haciendo cosas increíbles y nosotras las vemos como un modelo a seguir” añade Marisse, “pero no nos conocemos”. Existen muchos lugares donde los hombres pueden hacer ese tipo de network, pero ellas no habían encontrado ningún espacio donde se sintieran a gusto y pudieran conectar con esas mujeres que les inspiraban y con otras a las que inspirar. Ana Cecília concluye: “cómo tenemos problemas similares, y vidas un poco similares, entre nosotras, podemos platicar y ver cómo solucionar.”

Era inevitable la pregunta sobre, en términos generales, qué hace distinto a proyectos liderados por mujeres. Marisse toma el testigo y se lanza a responder “tenemos capacidades habilidades y percepciones diferentes por naturaleza. Ni mejores ni peores: diferentes.” Por otra lado nos señala un aspecto importante que nunca deberíamos perder de vista “sigue habiendo una gran brecha en la cantidad de mujeres que participan del mercado laboral. Se está haciendo más chica pero sigue ahí. Actualmente (sólo) el 43% de las mujeres en edad económicamente productiva participa del mercado laboral”. Coincidimos con ellas en la importancia de apoyar aquellas iniciativas que tratan de fomentar la cultura de la participación de las mujeres en el mercado laboral, dando visibilidad al trabajo y los proyectos de mujeres merece todo nuestro apoyo, respeto y admiración.

Hasta ahora, el proyecto ha despertado la curiosidad de ambos sexos pero no ha habido nadie que no entienda el porqué del enfoque del mismo.

En cuanto a la visión de Ana Cecília y Marisse sobre el coworking en Latinoamérica, creen que hay unas características comunes al coworking entre los países del entorno y que sin duda existen diferencias respecto al coworking en Europa u otras partes del mundo por lo que, según ellas, sí podemos hablar de un entorno de coworking LATAM.

La situación del coworking en México coincide con otras visiones previas que hemos recogido en esta serie. “El coworking en México está creciendo a un ritmo del 30% y en 2019 se prevé un crecimiento mayor por el movimiento de los corporativos hacia el coworking. Es cierto que esto está ocurriendo en México DF, Guadalajara, Monterrey, Querétaro y en las ciudades grandes pero no en el resto del país.”

En Ciudad de México ya no hay que explicar qué es coworking, el término se conoce, sobretodo por las generaciones por debajo de 35–40 años. “El coworking en México no presenta diferencias significativas a otros países mas allá de las características culturales comunes a América Latina.” En Ciudad de México, nos cuentan, empezamos a observar espacios de coworking especializados en distintas profesiones o sectores como doctores y psicólogos, belleza, arte, yoga, programadores,…

“Coworking significa compartir experiencias, estar en un lugar cómodo, conocer a otras personas, crear apoyo entre ellas, y quitarle la formalidad a lo que antes lo veíamos como trabajo. Tener tu espacio y no tener que pagar un dineral por una oficina que tenga todas las instalaciones.” Esa es la práctica, sencilla y honesta respuesta a la pregunta ¿Qué es coworking para vosotras? Y creo que hacia tiempo que una respuesta tan casual no me hacia tan feliz.

Las colaboraciones que surgen en un espacio colaborativo se suele esconder uno de los momentos más gratificantes las gestoras y gestores de un espacio. “Karen Peaskoski da clases de baile. Su proyecto Dansanity empodera a mujeres y niñas a través del baile y pláticas de autoestima para entender su cuerpo, viéndolo de una manera sana a la vez que promueve una dieta equilibrada y promueve el ejercicio.” Karen necesitaba un vídeo y por otro lado tenemos a un equipo de dos mujeres Regina Cervantes y Irene Trejo que tienen un proyecto llamado Eteria, del que pronto tendremos seguro noticias interesantes, y una de las dos es fotógrafa y video-maker. Se estableció una colaboración para hacer el video promocional de Karen pero se conocieron dos proyectos y se contribuyo a tejer un nudo más en esa red. De ahí la importancia para todos los gestores y gestoras de conocer a fondo a nuestra comunidad, no sólo a nivel profesional sino también a nivel personal ya que una ocupación secundaria o un hobby puede ser de un valor incalculable para otro miembro de la comunidad o, en este caso, de otra socia de Mia.

La pregunta que no les hacen nunca -o que no les hacen tanto como les gustaría- es sobre el carácter social del proyecto. Uno de los ejes fundamentales de esta faceta de Mia es que a día de hoy participan del programa Sistema B. Al llevar menos de un año de operaciones no les pueden evaluar por lo que de momento son Empresa B pendiente, deben pasar un periodo de prueba antes de que se les evalúenlos nuevamente y se les concederá el definitivo. Este certificado observa distintos aspectos de una empresa dependiendo del tamaño que tenga y exige compromisos a nivel comunidad, medioambiental, gobernanza, empleados,…

Por otro lado tienen varios proyectos e iniciativas para producir impacto social. El primero de ellos pretende sacar Mia al exterior y compartir en universidades y prepas mediante conferencias su experiencia sobre emprendimiento, la mujer, oportunidades a nivel de ayudas gubernamentales, y compartir su propia experiencia y vivencias en el proyecto.

Por otro lado están evaluando de qué manera pueden hacer de Mia un espacio accesible a personas que no pueden permitirse pagar la membresía del espacio. La idea pasa por lanzar una convocatoria en escuelas de emprendimiento universitarias para que mujeres que estén desarrollando un proyecto puedan formar parte de la comunidad de Mia que destinará una parte de las membresías que cobran actualmente para sostener este programa. Este programa, nos cuentan, está pensado no sólo para agregar valor a esas personas que accederían al espacio sino a todo el colectivo.

¿Porqué utilizáis la denominación Co-growing? No es muy habitual… preguntamos. Ana Cecilia nos responde que la utilizan para enfatizar el hecho de que su objetivo es ayudar a crecer a las mujeres porque “cuando crece una mujer, creemos que puede impactar a toda una sociedad y realmente se puede generar un cambio.”

Nos gusta el buen coworking en todas sus formas y colores. Si visitas Ciudad de México no dejes de acercarte a Mia Co-Growing y conocer a Ana Cecilia y a Marisse.

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Esta entrevista ha sido realizada para Cobot y ha sido publicada originalmente en su Blog

 

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